Everardo de Casa Tilly, un mundo mágico de aprendizajes

Construir el futuro

El complejo educativo Everardo de Casa Tilly es un proyecto local que abrió sus puertas en el año 2000, recibiendo alumnos de nivel inicial. En 2001 inauguró el primario, incorporando sucesivamente los siguientes cursos hasta llegar al secundario. Es un ícono local por su infraestructura: los transeúntes se preguntan qué esconden los muros de ese castillo. Se trata del primer establecimiento del país que desarrolló la neuropedagogía y las técnicas mindfulness en al ámbito pedagógico.

Marina Cuzen y Héctor de Orta llegaron a Rada Tilly en 1991. Eran una pareja de recién casados, dispuestos a formar una familia. Los dos se dedicaban a la docencia: ella como coach y asesora en Neuropedagogía; él, como ingeniero y profesor universitario. Aunque sus actividades laborales se desarrollaban en Comodoro, pensaban en un proyecto local que los involucrara a ambos. “Desde las diferentes miradas que aportan nuestras respectivas profesiones y experiencias teníamos una preocupación por la educación de nuestros propios hijos. Conocíamos la realidad de un sistema que genera mayoritarios fracasos en el trayecto y en especial en el ingreso y permanencia en la Universidad”, recuerda Marina. A ello se sumó el deseo de permanecer en la ciudad balnearia y apostar a su futuro. “Era un momento de máxima y apasionada movilización, con mucha energía juvenil, que nos impulsó a idear una escuela diferente, integrada a nuestro proyecto de vida. A ello se sumó el espíritu emprendedor de los demás fundadores”, cuenta con mucha alegría. Así nació este castillo educativo, que en diciembre despedirá a su octava promoción.

Inteligencia emocional y amor por la ciudad

“Pensar en los niños y en los jóvenes, trabajar para ellos, es soñar el futuro de la ciudad y aportar a su construcción. Quienes trabajamos en educación somos y debemos ser optimistas empedernidos. Nuestro lugar, nuestro país, serán como lo harán nuestros chicos… Nuestro mundo futuro será mejor del que les dejamos”, expresa Cuzen, convencida de que la calidad educativa permite transformar las trayectorias y los espacios. Por ello es que abordan de forma permanente los saberes relacionados con la geografía, la historia y las características sociales y culturales de Rada Tilly, acercándose a las instituciones locales, como los clubes deportivos: el Centro Cultural Municipal les facilita una interacción sistemática.

Estas prácticas generan que los egresados vuelvan a la ciudad con proyectos laborales, comprometidos con su historia y su futuro. “Los alumnos retornan a la institución agradecidos por el afecto y la contención recibidos. Nos cuentan sobre la seguridad que sienten gracias al nivel académico, la autonomía con la que se adaptan al cambio y se desenvuelven en un nuevo contexto, el autoconocimiento que les permite la libre elección de sus proyectos de vida, la facilidad y capacidad de expresión que les posibilitan desempeñarse naturalmente en diversas situaciones y con distintas personas”, detalla la docente.

La actualidad se torna compleja para los niños, niñas y jóvenes, por el gran consumo de tecnología y las emociones que les producen los avatares diarios de los cambios y trasformaciones en los diversos espacios de la vida. Por ello, en el Instituto Everardo de Casa Tilly se trabaja con la inteligencia emocional. Desde hace 9 años, el equipo docente y los alumnos desarrollan habilidades que colaboran en auto-regular las propias emociones. En cada aula se aplican sistemáticamente técnicas de respiración y mindfulness. “Así liberamos nuestras mentes de sobrecarga y estímulos, favoreciendo el intercambio neuronal, equilibramos el sistema límbico donde se procesan las emociones y predisponemos a que los neurotransmisores dosifiquen los ‘ingredientes’ del ‘cóctel’ apropiado que nuestro organismo necesita para predisponerse al aprendizaje y activar el sistema de recompensa cerebral, favoreciendo el deseo de aprender”, explica la especialista. En el Instituto Everardo de Casa Tilly se vive un mundo nuevo, mágico e inmenso, no sólo un ícono sino un espacio de transformación. ¿Querés saber más? Acercate a Lago de los Cisnes 2410. ¡Te están esperando!